
Hay un pequeño interruptor
en el corazón de cada uno.

Cuando este interruptor está apagado,
hasta las dificultades más pequeñas pueden generar quejas y resentimiento.
Nos irritamos, nos enojamos fácilmente
y nos sentimos infelices.

Pero cuando se enciende el interruptor,
hasta las tareas difíciles se pueden hacer con alegría.
Nuestros corazones permanecen ligeros,
sin importar lo que se nos presente.

¡Es el interruptor de la gratitud que enciende la felicidad!
¿Su interruptor está encendido o apagado en este momento?
19