Eun-ji, ya te has convertido en una adulta trabajadora. Te encargas de tu propia comida, y cuando no me siento bien, me cuidas con mucha consideración. Ver lo hermosa y rectamente que has crecido llena mi corazón de alegría. Estoy muy agradecida con la Iglesia de Dios. Espero que continúes creciendo como sierva de Dios, con un corazón gentil, apoyándote siempre en Él, especialmente en los momentos difíciles y agotadores. Te amo mucho.