Ahora que se han casado y han comenzado su propio camino juntos, una silenciosa sensación de vacío permanece en la casa, fl otando como un globo solitario. Estoy llenando ese espacio con la palabra y el amor de Dios Elohim; ruego que el hogar de ustedes también se desborde de su amor y gracia. Vivamos cada día con corazones llenos de gratitud a Dios, que los ha ayudado a construir una familia tan hermosa.
Kim Tae-hyeon, desde Incheon, Corea