El fi el aliado del lanzador: el receptor


El béisbol es un juego donde el lanzador lanza la pelota y el bateador se balancea para golpearla con el fi n de anotar carreras. Debido a que cada lanzamiento conlleva el riesgo de convertirse en una carrera para el equipo contrario, el lanzador tiene una enorme presión. El que comparte esa carga y ayuda a guiar el fl ujo del juego es el receptor.

Cuando un bateador entra en la caja, el receptor y el lanzador intercambian señales para establecer su estrategia. Estacionado directamente detrás del bateador, el receptor estudia las fortalezas y debilidades del bateador y decide la mejor manera de contrarrestarlas. A veces, al apuntar a un lanzamiento que ponga al bateador en desventaja, el lanzador pierde el objetivo que habían acordado, lo que resulta en un lanzamiento salvaje.

Para que un lanzamiento que el bateador no conecta sea declarado strike, debe permanecer en el guante del receptor. Es por eso que el receptor debe permanecer concentrado hasta el último momento. Ya sea que la pelota rebote en la tierra o tome una curva brusca e inesperada, el receptor se lanza a su camino, bloqueándola a toda costa. Esta garantía permite al lanzador ejecutar su lanzamiento con total confi anza. Aunque su control sea muy preciso, signifi ca poco si el receptor no puede asegurar la pelota.

A lo largo del juego, el receptor pierde mucha energía, agachándose y saltando constantemente. Ante el riesgo de recibir faltas, bates que salen volando o colisiones con corredores que corren hacia home, él es el único jugador que está completamente vestido con equipo de protección. Protegiendo fi rmemente el plato, el receptor se convierte en el incondicional aliado del lanzador, enviando fuerza y aliento con la determinación inquebrantable de manejar cualquier lanzamiento que se le presente.
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