Café pendiente


A Italia se le suele llamar la tierra del café. Aunque no es un productor de granos, se convirtió en el corazón de la cultura cafetera con la invención del café expreso, un método capaz de extraer el aroma más profundo del grano en cuestión de segundos.

Los italianos aman el café tan profundamente que tres tazas al día se consideran la norma. Para ellos, el café no es simplemente una bebida, sino parte de su vida cotidiana. Incluso en tiempos difíciles, nunca se debe prescindir de él. En realidad, Italia tiene una hermosa costumbre según la cual todo el mundo puede disfrutar de una taza de café, independientemente de sus recursos económicos. Se llama café pendiente (caffè sospeso en italiano). Así es como funciona: alguien paga por adelantado una taza extra, que un desconocido en necesidad puede reclamar más tarde. En todas las cafeterías, encontrará a quienes ordenan dos tazas pero pagan tres, y otros que beben una taza a través de la bondad invisible de otro.

El café pendiente ofrece no solo la felicidad de disfrutar de su café favorito, sino también la alegría más profunda de compartirlo. Este humilde acto de generosidad, vertido en una pequeña taza, refleja tanto el orgullo de Italia como una nación amante del café como el espíritu de conexión entre su gente. Una sola taza puede parecer pequeña, pero cuando se comparte, se convierte en algo significativo.
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