
Mi esposo se tomó dos días libres en el trabajo para acompañarme a un hospital en Seúl para mi tratamiento. Mientras lo veía caminar adelante, tirando de nuestra maleta de viaje por las calles concurridas, me encontré perdida en mis pensamientos. En los momentos difíciles y alegres, siempre ha caminado a mi lado como mi compañero de vida, soportando en silencio las pesadas cargas de nuestra familia. En ese momento, me sentí apenada por él pero profundamente agradecida.