
Mientras organizaba un álbum de fotos, encontré retratos de mis hijos cuando eran pequeños. Mi hija menor, cuyo sobrenombre era “pequeñita” durante toda la secundaria, nos ha superado en estatura tanto a su hermana mayor como a mí; ahora el único que le gana es su padre. Últimamente suele bromear con su hermana y decirle entre risas: “¿Viste lo alta que estoy? ¡Ya no puedes llamarme ‘pequeñita’!”. Es algo que siempre hace sonreír a toda nuestra familia.