
“Tal vez más tarde”.
“Puedo hacerlo mañana”.
“Está bien, lo haré en algún momento”.
¿Cuántas veces nos encontramos murmurando estas excusas a lo largo del día? La procrastinación nos tienta constantemente, y pasamos gran parte de nuestras vidas encerrados en una lucha constante con ella, a veces cediendo, otras veces luchando.
La psicóloga Jennifer Wild ofrece una estrategia simple pero eficaz contra la procrastinación: la regla de los tres minutos. Cuando esté reacio, inseguro o simplemente demasiado cansado para empezar, solo hágalo, durante tres minutos. Eso es todo lo que se necesita. Una vez que se ponga de pie y actúe, la incomodidad y la culpa que vienen con posponer las cosas comienzan a desvanecerse. A menudo, esos primeros tres minutos pueden crear impulso (tres se convierten en seis, seis en nueve) y, antes de que se dé cuenta, la tarea está terminada. La pequeña alegría y satisfacción de completar algo, por insignificante que sea, aumenta considerablemente la probabilidad de que la próxima vez actúe en lugar de posponerlo.
Después de todo, posponer lo que se debe hacer solo pasa la carga a su yo del futuro. Entonces, ¿por qué no posponer la procrastinación y poner en práctica la regla de los tres minutos ahora mismo?
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