El día de reclutamiento


El día que mi hermano mayor entró en el campo de entrenamiento del ejército, fui con mis padres a verlo. Mientras intercambiaban sus últimas despedidas, vi los ojos de mis padres llenos de lágrimas. Mi corazón se llenó de emoción, pero lo despedí con una gran sonrisa, con la esperanza de aliviar su tensión. Oro para que él se apoye en Dios y soporte los rigores del entrenamiento con fuerza. Mis padres y yo siempre estaremos animándolo y levantándolo en oración.
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